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CADA VEZ MÁS FIESTA
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Las
líneas maestras que marcan el desarrollo de Las Bodas de Isabel quedaron
definidas desde la primera edición, pero eso no quiere decir que sean unas
fiestas que repiten el mismo guión año tras año. Igual que el nuevo modelo
que presenta un fabricante de automóviles tiene que superar en todos los
aspectos a la versión anterior – ser más bonito, más amplio, más cómodo, más
potente- y dotado de las últimas tecnologías-, las séptimas Bodas dejaron
pequeñas las del 2002.
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Los grupos
organizados confirmaron su crecimiento imparable, el número de espectáculos
aumentó notablemente, la representación teatral del drama de los Amantes
resultó espectacular, el ambiente general que respiraban las viejas calles
de Teruel parecía salir del Túnel del Tiempo. Todo fue a más, en cantidad y
calidad.
El tiempo
fue propicio, entre los visitantes cada vez más no vienen por vez primera,
las fiestas fueron acogidas por más interés y el resultado dejó satisfecho a
todo el mundo; solo hubo que lamentar que una mujer resultó herida por asta
de toro durante los multitudinarios festejos. |

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El Torico y el imponente cielo de
Teruel como fondo de una de las actuaciones. |
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El
mercado medieval amplió sus dimensiones para llegar a cubrir gran parte del
casco histórico; los propios comerciantes contaban que ningún sitio habían
conocido uno de tales dimensiones, ni tampoco con un porcentaje de público tan
elevado vestido a la usanza medieval. |
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Tras la boda
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Comerciantes y particulares se
esmeraron más en preparar un escenario acorde a la época de Isabel y Juan Diego,
una de las novedades fueron las exhibiciones de cetrería y la presencia de asnos
y dromedarios, ¡Teruel realmente era una ciudad del siglo XIII!.
Más es el término que
define la pasada edición de Las Bodas de Isabel de Segura. Más participativas,
más grandes, más emotivas, más de todos, más fiesta. Y el próximo febrero de
2004 tendremos que decir lo mismo, Más.
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