Fundación Bodas de Isabel
Grupos en la fiesta Casa del verdugo y El Santo Oficio
 

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  Dice la Sabiduría popular que solo el hombre tropieza dos veces en la misma piedra. Pensamos que no solo dos, sino tres, cuatro y cinco. Prueba de ello  son las teorías sobre los ciclos de la historia o la ley del péndulo, según la cual los hombres vamos de un extremo a otro, en ideología, comportamiento, etc. etc..

  La Casa del Verdugo y del Santo Oficio, ha nacido con un carácter fundamentalmente divulgativo, con el fin de que las personas vean los graves errores de la historia y  que estos no se vuelvan ha reproducir. Si examinamos el Fuero de Teruel, aparecen castigos totalmente inhumanos para las personas actuales: Pena de muerte, quedar encarcelado hasta morir de hambre, distintas penas según quien comete el acto delictivo etc. etc.

  La prisión o cárcel como pena, es decir las penas privativas de libertad, son relativamente recientes, con excepciones muy concretas no es hasta el siglo XVIII, cuando se divulgó  este tipo de pena gracias a la obra del escritor  Beccaría : "De los delitos y de las penas”. Es en el siglo XIX cuando se consolida en España la privación de libertad como pena y con una idea reformadora de la persona.

Parece mentira, ¿no creen?.

 





 

   Para la época de Isabel y Diego tenemos que acudir a lo regulado en el Código de Partidas (año 1.256) y en especial  al “Fuero de Teruel” donde las penas privativas constituyen una excepción de la regla general que estaba representada por las otras penas:

Pena de muerte
Las mutilaciones
El destierro
Multas

  Para los  siervos cabría en algún caso “el echar a algún me a los fierros o en otra prisión “ , y en la legislación canónica aparece además la  reclusión en un monasterio.

  Para la aplicación de la justicia de aquella época, era pues necesaria la existencia de nuestro personaje: EL  VERDUGO, este era encargado de aplicar la pena de muerte, las mutilaciones etc.

  Este personaje, un pobre hombre vituperado por todos,  donde su labor no es  entendida  en la actualidad, aunque   no ocurría lo mismo para las personas de aquella época, tenía que comer y por eso tenía ese horripilante oficio.  Había que impartir “Justicia”, (más que justicia era la aplicación de la legalidad de aquel momento, y visto desde los tiempos actuales bastante injusta) y esa era la función del verdugo: APLICAR LA JUSTICIA.

  De  no existir verdugo en la ciudad, era sustituido por uno de los carniceros, argumento clave que  habla de su necesaria existencia. Era pues, el mero ejecutor de las penas establecidas por la Justicia.

  Su presencia provocaba temor entre los presentes, estos tenían precaución incluso de no pisar su sombra,  pues este hecho suponía que debían ir a  la Iglesia en confesión y “pagar su pecado”.

  Su casa estaba un poco apartada del resto de la población y puede que se ubicara en lo que es actualmente es la calle San Juan, según nos indicó un gran estudioso de Teruel, como es Gregorio A., al cual damos las gracias desde aquí.
 

El FUERO DE TERUEL

 

 

 

 

 

  No debemos olvidar que Teruel era una ciudad fronteriza, creada originariamente para debilitar la zona mora levantina, con las correspondientes “Racias”. Muchas de las  personas perseguidas en el reino de Aragón, si llegaban a Teruel, ya no podían ser castigadas por sus actos anteriores, mientras permanecieran en su territorio, como contra, el Fuero de Teruel era más duro en algunos aspectos que otras legislaciones  del Reino de Aragón y los actos eran castigados severamente.

 

  Destaca, en aquella época, un tipo de justicia, totalmente aberrante, que consistía en las Ordalías o Juicios de Dios, basado en la creencia de entonces de la posibilidad de descubrir la verdad o falsedad de las cosas mediante la realización de pruebas, y el resultado de las pruebas era por que Dios así lo establecía. Dios actuaba no solo en el cielo con el Juicio final, sino también en la tierra con  el resultado de dichas pruebas, por eso se les llamaban JUICIOS DE DIOS,  eran la manifestación de la voluntad divina, una  muestra visible de los designios de Dios.

 

  Entre otras ordalías aparecen:

  • La del agua hirviendo

  • Del hierro candente

  • Del juramento y lid

  • Del duelo o batalla judicial

 

  La del hierro candente viene muy detallada en el fuero de Teruel y se utilizaba en especial ante imputaciones de delitos como “abortos voluntarios, hechizos, ligaduras, alcahuetas y putas probadas", en los que los sospechosos (normalmente sospechosas) tenían esta prueba, consistente en levantar un hierro candente, pues no existía otro modo de probar la inocencia. Aparecen en los epígrafes 381 y 382 del fuero de Teruel, por ejemplo. También regula el desarrollo de la prueba, habla de las características del hierro de cómo debe bendecirse, calentarse y y ser levantado, también debe examinarse las manos de la mujer que tiene que probar su inocencia.

 

   Si examinamos los epígrafes 383 y siguientes:
 

  "Él -se refiere al hierro - debe ser bendecido por un sacerdote, calentarse  hasta que aparezca candente o enblanqueciente, el juez y sacerdote deben garantizar que nadie se acerque al fuego y realice un hechizo o maleficio  que permita a la acusada superar la prueba, esta debe lavar sus manos antes y una vez secadas levantará el hierro., una vez cogido debe andar con él nueve pasos y depositarlo en el suelo con suavidad. Tras la prueba el  juez cubre  la mano  de  la probante con cera y estopa o lino, la venda con un paño y toma en custodia a la acusada que permanecerá tres días en casa de juez, pasado este tiempo, el juez, examinará las heridas y emitirá un dictamen, si la mano está quemada, la mujer sea quemada también o sufra aquí la pena sentenciada que merece."

 

 

EL SANTO OFICIO


 

  En cuanto al Santo Oficio o también llamado Inquisición, surge en la época medieval, su gran apogeo fue en la Edad Moderna, sobre todo con los Reyes “Católicos”, perdurando en el tiempo de forma intermitente, hasta el 15 de julio de 1834, día en que un Decreto puso punto final y abolió definitivamente el Santo Oficio. No nació en nuestro país.

 

  Se trata de un fenómeno de intolerancia religiosa: la herejía es un mal que conviene extirpar, luego no solo fue a nivel religioso sino también política. Se persigue a aquellas personas que no se ajustan al modelo de creencias y conductas previamente establecidas.

   Arrancamos con la Inquisición medieval auspiciada para luchar contra las  “herejías”. Fue confiada a los frailes dominicos o predicadores y se llamó inquisición por que la figura principal: EL INQUISIDOR, es juez, pero además investigador e “inquiere”  las manifestaciones de la herejía.

 

  La ciudad de Teruel fue gran protagonista, pues se oponía a ella. Existió una gran resistencia popular contra la Inquisición y solo pudo ser dominada tras un auténtico cerco militar con tropas procedentes de Cuenca y otros distritos castellanos. De la Inquisición son los Sanbenitos o los capirotes. 

  En cuanto al uso de la tortura, como medio  para arrancar la confesión de la víctima, no fue algo peculiar o  único de la Inquisición Española.

 Este método era una práctica penal de muchos tribunales de Europa de la época  y anteriormente utilizado también por la Inquisición romana (sistema inquisitivo). 

  Los tribunales locales se componían por dos o tres inquisidores, el fiscal, los calificadores, los notarios, el  médico,  el capellán, los carceleros, alguaciles, etc.

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