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HISTORIA
La taberna,
lugar acogedor donde lo haya, que todo pueblo que se precie tiene una o
varias.
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Afirmar que en la Baja
Edad Media la taberna era el sitio donde se iba a beber vino no deja de ser
una definición demasiado simple de lo que la taberna significaba en aquellos
años. Ante todo era un espacio de compraventa y por tanto de intercambio
económico, pero también un servicio público, un centro de integración o de
exclusión, un lugar de expansión y convivencia, en
suma, un espacio que reproducía dentro de sus cuatro paredes una sociedad
compleja. |

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No resulta fácil saber
cómo debía ser una hipotética taberna en cuanto a medidas, disposición
interna, mobiliario, etc. No obstante, algunas de las cláusulas contenidas
en las ordenanzas nos permiten diferenciar en su interior un pequeño ángulo
destinado a la venta al por menor de vino y donde estarían los instrumentos
de medida (un cuartillo o medio cuartillo de madera) e incluso algunos
coladores, cerca las tinajas de vino y, colocada en un punto bien visible,
la cédula del precio de cada uno de los vinos disponibles. |
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En un espacio contiguo
se ubicarían las mesas y bancas donde se sentaría la clientela a beber,
comer o jugar, y posiblemente la cocina; en torno a estas dependencias se
localizarían la bodega y algunas camas. Lógicamente dentro de la taberna
debería haber una serie de utensilios destinados a la preparación de la
comida: un anafre de hierro, unas trébedes, diversas pailas, sartenes y
asadores, una caldereta y un caldero, paletas de hierro, cucharas horadadas,
un rallo, almireces, etc.; otras destinadas a contenedores: cántaras, orzas,
tinajas de agua; u otros de servicio: jarros y platos.
En Teruel, en la época
de Isabel de Segura y Diego de Marcilla, existían cuatro tabernas del
Concejo, al igual que numerosas tabernas de carácter privado.
La vida en extramuros,
con un continuo trasiego de gentes, condicionaría la existencia de varias
Tabernas del Concejo: La de Pedro Lamata y la del Cuervo. Como todas las
ciudades bajomedievales, el Concejo, preocupado por satisfacer los deseos
de diversión de los ciudadanos y de los visitantes, dedican “un espacio al ocio
inmoral”. Se instala el burdel en la Taberna del Concejo.
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Nuestro
gremio se reúne en La Taberna del Cuervo, situada en la Plaza del Seminario.
Nuestra taberna está abierta a lo largo del día, de sol a sol, los domingos
y días de fiesta no abrimos hasta que no haya finalizado la Misa Mayor, a no
ser que se presente un caminante o forastero que esté de paso a punto de
partir.
HISTORIA
En el Fuero
de Teruel existen numerosas referencias al gremio de los taberneros:
El artículo
530 dice que si algún tabernero y demás vendedores, no cumple las ordenanzas
del Concejo, pagará treinta sueldos de multa y un año de cierre del
establecimiento.
El artículo
539 dice que, aquél que por la llegada del Rey a la Villa, encarezca los
precios perderá el producto encarecido y pagará de multa treinta sueldos
para el Juez, los Alcaldes y el demandante.
El artículo
108 dice que el Almotacén será el inspector de los taberneros, comprobando
la calidad y la medida y, en caso de que la medida sea inexacta, dice el
artículo 114 que debe cobrar cinco sueldos de multa y romper la medida en
presencia de todos.
En Teruel
estaba prohibido traer vino de fuera, a no ser que, por causa de las
heladas, se hubiera cosechado poco vino ese año. Tenemos noticia de unos
treinta años en que se helaron las viñas.
Las viñas
solían estar en los llanos de San Cristóbal. Eran muchos los turolenses que
allí tenían viñedos y elaboraban el vino para su consumo familiar y para
vender a los taberneros.
Asimismo,
también tenemos noticias de que, posteriormente, se impusieron sisas al vino
y a la carne para pagar las construcción de Los Arcos. |
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