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Si constatamos el dato real del periodo de
actuación del juez que verificó la muerte de Diego de Marcilla, de
diciembre de 1216 a marzo del año siguiente, y dejamos volar la
imaginación, podemos situar el trágico desenlace de la auténtica boda de
Isabel de Segura en un 14 de febrero de 1217.
Una
fecha muy romántica, pero donde el cielo no fue demasiado vistoso. Sólo se podría ver a
Júpiter brillando con fuerza en la dudosa frontera entre Piscis y Aries. Muy cerca, ya en
Aries, estaba Neptuno pero totalmente invisible para los turolenses de la época por su
débil brillo que ningún ojo humano ha visto jamás. Sólo la Luna, con una fase
creciente del 47% daba un toque de vistosidad aunque también de mal presagio, al estar
ocultado a la brillante estrella Aldebarán, la principal y la que marca el ojo de Tauro.
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Así se vio el cielo el 14 de febrero de 1217
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